Synopsis

Dialogues des Carmélites

Act I
Paris, April 1789. The first signs of the French Revolution are beginning to shake the country. The Marquis de la Force and his son, the Chevalier, are worried about Blanche, the Chevalier’s fearful, nervous sister, whose carriage has been held up by a mob on her way home. When Blanche arrives she makes light of the incident, but her anxiety is revealed when a servant’s shadow frightens her as she leaves the room. Shaken, she returns to tell her father that she has made up her mind to become a nun.

Weeks later at the Carmelite convent in Compiègne, Blanche is interviewed by Madame de Croissy, the aged and ailing prioress, who makes it clear to Blanche that the convent is a house of prayer, not a refuge. The prioress is touched by Blanche’s resolve to embrace her new life.

Blanche and young Sister Constance discuss their fear of death, which Constance claims to have overcome. Blanche admits her envy of her companion’s straightforward and easygoing nature. Constance shocks Blanche by telling her that she knows they will both die young and on the same day.

Madame de Croissy is lying on her deathbed, struggling to appear calm. She blesses Blanche and consigns her, as the youngest member of the order, to the care of the loyal Mère Marie. The prioress confesses her fear in the hour of death, then she falls back lifeless.

Act II
That night in the chapel, Constance and Blanche keep vigil by the prioress’s bier. Blanche is overcome by fear and about to run off, when Mère Marie appears. Realizing that Blanche is genuinely afraid she tries to calm her.

Constance hopes that Mère Marie will be the new prioress. She tells Blanche that she wonders why a god-fearing person like Madame de Croissy had to die such an agonizing death. Perhaps, she says, people don’t die for themselves but for others. Someone else will be surprised one day to find death easy.

Madame Lidoine has been appointed the new prioress. In the chapter room, she addresses the convent, counseling patience and humility. A visitor is announced—it is the Chevalier, Blanche’s brother, who is about to flee the country. He urges Blanche to leave the convent and return to their father. Blanche replies that her duty is to her sisters.

In the sacristy, the chaplain, forbidden to perform his duties, celebrates his last mass. The nuns discuss the fear that has grabbed the country and Mère Marie wonders if self-sacrifice will be their destiny. Madame Lidoine reminds them that martyrs are not chosen by their own will, only by God’s. Knocking is heard and the sounds of an angry crowd. Two Commissioners enter and tell the sisters that they have been expelled from the convent. One of them, speaking quietly to Mère Marie, adds he will do what he can to help them get away safely. One of the sisters gives Blanche a figurine of the Christ Child. When revolutionary cries are heard from outside, Blanche nervously drops the figure, breaking it. She is horrified by this omen.

Act III
In the devastated chapel, Mère Marie suggests in Madame Lidoine’s absence that they all take a vow of martyrdom by unanimous decision. Noting Blanche’s reaction, the others suspect she will vote against it. When the secret ballot reveals one dissenter, Constance claims it was she and asks to reverse her vote so the vow can proceed. Blanche, afraid to live or to die, runs away. The sisters are led from the convent.

Blanche is forced to work as a servant in the ransacked mansion of her father, who has been sent to the guillotine. Mère Marie finds her there to take her back to the sisters. On the streets, Blanche learns that the nuns have been arrested.

At the Conciergerie prison, Madame Lidoine joins the sisters in their vow of martyrdom. Constance says that she has dreamed of Blanche’s return. A jailer enters and reads the death sentence. Madame Lidoine blesses the sisters. When Mère Marie learns from the chaplain that the nuns will die, she wants to join them, but the chaplain reminds her that it is for God to decide whether or not she will be a martyr.

A crowd has gathered on the Place de la Révolution. The Carmelites walk towards the guillotine, led by Madame Lidoine and singing the Salve Regina. With each stroke of the blade, their voices are cut off one by one, finally leaving only Constance. On her way to the scaffold, she sees Blanche step up from the crowd, take up the chant, and follow her to her death.

Synopsis

Dialogues des Carmélites

ACTO I
En su biblioteca, el marqués de la Force habla con su hijo, el caballero. Está preocupado por Blanche, su temerosa hija, que es incapaz de superar su miedo a la vida. Esta aparece de repente, asustada por una multitud hostil que rodeó su coche cuando la estaba trayendo de vuelta a casa. Tras retirarse, Blanche vuelve aterrorizada al haberse asustado con la sombra de un sirviente, y anuncia su deseo de hacerse monja.
Unas semanas después, en el convento de las Carmelitas de Compiègne, Blanche se entrevista con la priora, madame de Croissy, que sufre una enfermedad incurable. De manera amable pero firme, la priora le deja muy claro a Blanche que el convento es una casa de oración, no un refugio donde se facilita el heroísmo: será su debilidad y no su fuerza lo que se pondrá a prueba.
Mientras realizan sus tareas domésticas en la sala de trabajo del convento, Blanche y Constance, una novicia muy vivaz, hablan de la muerte. Constance cree que morirá joven y que Blanche morirá con ella. Blanche se enfada, y acusa a Constance de tener pensamientos maléficos.
En la enfermería, la priora, yace en su lecho de muerte. Se esfuerza por mantener la calma pero, poco a poco, la ansiedad que le causa la gravedad de su condición se apodera de ella: a pesar de haber pasado tantos años meditando sobre la muerte ahora no se presenta menos aterradora. A petición de la priora, la madre Marie acepta hacerse cargo de Blanche. Le aconseja firmeza, sensatez y temple: cualidades de las que según ella Blanche carece. Cuando llega Blanche, la priora le expresa la especial preocupación que siente por ella al ser la última en haberse incorporado a la orden. Al despedirse de ella, la priora le ofrece su propia muerte para evitar los peligros que acechan a Blanche. Entra un médico y después se va. La priora empieza a delirar y, agitada, habla de la profanación del convento. En su último intento por confesar su miedo a la muerte, cae sin vida. Blanche se arrodilla y llora.
En la capilla, donde yace sin vida el cuerpo de la priora, Blanche y Constance entonan un réquiem. Cuando Constance se va, Blanche intenta rezar una oración pero huye atemorizada. La detiene la madre Marie que, aunque la regaña dulcemente, la tranquiliza.
Constance le explica a Blanche que la muerte de la priora pertenecía a otra persona, que había sido demasiado desagradable y dura para ella. Le dice que otra persona se sorprenderá al encontrar la muerte tan fácil.
En la sala capitular, está llegando a su fin la ceremonia de ordenación de la nueva priora. Madame Lidoine, se dirige a las hermanas, aconsejándoles paciencia y humildad, y las previene sobre la tentación del martirio fácil. La madre Marie dirige la oración.
ACTO II
El caballero de la Force visita a Blanche antes de huir al extranjero, pidiéndole que regrese junto a su padre que ahora está solo. Blanche se opone bruscamente y le explica que ahora su deber es para con el convento que le ha cambiado la vida. Después, Blanche se arrepiente de su arrebato, pero la madre Marie la tranquiliza diciéndole que aquello que ha motivado su orgullo le dará fuerzas.
Otoño de 1792. El capellán, al que los revolucionarios han prohibido ejercer sus obligaciones clericales, oficia una última misa en la sacristía: las hermanas cantan un Ave Verum Corpus. Madame Lidoine comenta que cuando faltan los curas abundan los mártires. La madre Marie sugiere que las Carmelitas ofrezcan entonces sus propias vidas. Pero madame Lidoine contesta que los mártires son elegidos por la voluntad de Dios. En el convento irrumpe una turba de revolucionaros furiosos y un comisario lee un decreto de expulsión por el que la orden queda disuelta. Turbada por los gritos de la multitud, a Blanche se le cae al suelo su estatuilla del niño Jesús y se le rompe.
Mientras la nueva priora se encuentra en París, la madre Marie vuelve a sugerir que las Carmelitas debería tomar un voto de martirio. En la votación secreta hay un voto que se opone al martirio. Aunque las hermanas sospechan de Blanche, Constance confiesa que ha sido ella la que ha votado en contra y cambia su voto. Esta toma el voto de martirio junto a Blanche, quien escapa del convento.
Blanche trabaja de sirvienta en la biblioteca saqueada del marqués, y allí va a buscarla la madre Marie vestida de seglar. La religiosa le pide que vuelva a la orden, pero Blanche insiste en querer quedarse donde está más segura, y le revela que su padre ha sido guillotinado.
En una calle próxima a la Bastilla, Blanche se entera a través de una anciana de Compiègne que las monjas han sido arrestadas.
En la prisión, al alba se lee la sentencia de muerte a las monjas. La superiora les hace jurar su obediencia por última vez. Las otras monjas se ríen de Constance, que ha soñado que Blanche va a volver.
La madre Marie se encuentra con el capellán, y este le informa de la condena de las religiosas: van a morir inmediatamente. Ella se desespera al no estar junto a ellas.
En la Plaza de la Revolución, las Carmelitas, lideradas por madame Lidoine, avanzan hacia el patíbulo entonando el Salve Regina mientras murmura la multitud impaciente. El capellán, vestido de seglar y al frente de la multitud, absuelve secretamente a cada una de las monjas cuando pasan ante él. Constance, la última de la fila, sonríe al ver aparecer a Blanche entre el gentío para acompañar a sus hermanas en su destino. Una a una, la voz de las Carmelitas se apaga al caer sobre ellas la guillotina. La multitud se dispersa en silencio.
Por gentileza de Opera News


Synopsis

Dialogues des Carmélites

ACTE I
Dans sa bibliothèque, le Marquis de la Force, inquiet, discute avec son fils, le Chevalier, de Blanche, sa fille craintive, qui ne parvient pas à surmonter sa peur de la vie. Elle paraît soudain, effrayée par une foule hostile entourant l'attelage qui la ramène à la maison. Après s'être retirée, Blanche revient, ayant été terrifiée par l'ombre d'un domestique, et déclare vouloir devenir religieuse.
Quelques semaines plus tard, au couvent des Carmélites de Compiègne, Blanche vient s'entretenir avec Mme de Croissy, la prieure, qui est affligée d'une maladie incurable. Avec douceur mais fermeté, la prieure explique clairement à Blanche que le couvent est un lieu de prière, et non un refuge facilitant l'héroïsme : c'est sa faiblesse, et non sa force, qui sera mise à l'épreuve.
Tandis qu'elles effectuent leurs tâches ménagères dans la salle de travail du couvent, Blanche et Constance, une novice pleine d'entrain, parlent de la mort. Constance croit qu'elle va mourir jeune, et que Blanche mourra avec elle. Avec colère, Blanche accuse Constance d'avoir des pensées maléfiques.
A l'infirmerie, la prieure est sur son lit de mort. Elle a de plus en plus de mal à garder son calme, car elle est submergée par la gravité de son état : elle a beau avoir médité de longues années sur la mort, cela ne l'a pas rendue moins effrayante. A la demande de la prieure, Mère Marie accepte de s'occuper de Blanche. La prieure lui conseille de faire preuve de fermeté, de discernement et de force de caractère, des qualités qui, dit-elle, font défaut à Blanche. Lorsque Blanche paraît, la prieure lui confie son inquiétude toute particulière pour elle, puisqu'elle est la dernière à avoir rejoint la congrégation. En disant adieu, elle fait don de sa propre mort pour éviter à Blanche les dangers qui la guettent. Un médecin vient, puis s'en va. La prieure se met à délirer, et dans son agitation, parle de la désacralisation du couvent. Alors qu'elle tente une dernière fois d'avouer sa crainte de la mort, elle retombe sans vie. Blanche s'agenouille, en pleurs.
Dans la chapelle, où le corps de la prieure est exposé, Blanche et Constance entonnent un requiem. Lorsque Constance sort, Blanche tente de prier, mais s'enfuit, effrayée. Elle est arrêtée par Mère Marie, qui la réprimande avec douceur, mais la rassure.
Constance explique à Blanche que la prieure a subi la mort de quelqu'un d'autre, que sa mort a été trop pénible, trop douloureuse pour elle. Elle déclare que quelqu'un d'autre aura la surprise de mourir d'une mort très facile.
Dans la salle capitulaire, la cérémonie d'ordination de la nouvelle prieure se termine. La nouvelle prieure, Mme Lidoine, s'adresse aux sœurs, leur recommandant patience et humilité, et les mettant en garde contre la tentation d'un martyre facile. Mère Marie dit la prière.
ACTE II
Le Chevalier rend visite à Blanche avant de fuir à l'étranger. Il lui demande de retourner auprès de leur père, qui se retrouve seul. Blanche refuse avec brusquerie, et explique que son devoir l'appelle avant tout au couvent qui a changé sa vie. Plus tard, Blanche regrette son emportement, mais Mère Marie l'assure que ce qui a motivé son orgueil lui donnera de la force.
Automne 1792. L'aumônier, interdit par les révolutionnaires de ses devoirs cléricaux, donne une dernière messe dans la sacristie : les sœurs chantent un Ave Verum Corpus. Mme Lidoine fait remarquer que la pénurie de prêtres fait écho à l'abondance de martyres. Mère Marie suggère alors que les Carmélites fassent don de leur propre vie. Mais Mme Lidoine réplique que les martyres ne sont désignés que par la volonté de Dieu. Une foule de révolutionnaires déchaînés fait irruption dans le couvent. Un Commissaire lit un décret signifiant l'expulsion et la dissolution de la congrégation. Affolée par les cris de la foule, Blanche fait tomber sa statuette de l'enfant Jésus, qui se brise.
Alors que la nouvelle prieure est à Paris, Mère Marie suggère à nouveau que les Carmélites fassent le vœu du martyre. Un vote secret révèle une voix dissidente. Les sœurs soupçonnent Blanche, mais Constance avoue et change son vote. Elle fait le vœu du martyre avec Blanche, qui s'enfuit alors.
Employée comme domestique dans la bibliothèque saccagée du Marquis, Blanche est retrouvée par Mère Marie, qui est vêtue en civil. La religieuse lui demande de revenir dans la congrégation, mais Blanche affirme vouloir rester en sécurité. Elle révèle que son père a été guillotiné.
Dans une rue près de la Bastille, Blanche apprend par une vieille femme de Compiègne que les religieuses ont été arrêtées.
Dans la prison, à l'aube, la condamnation à mort des religieuses est annoncée. La prieure leur fait prononcer un dernier serment d'obéissance. Les autres religieuses raillent Constance, qui a pourtant rêvé que Blanche reviendrait.
Mère Marie rencontre l'aumônier, et apprend la condamnation de ses sœurs, qui doivent mourir sur-le-champ. Elle désespère de ne pas être avec elles.
Place de la Révolution, les Carmélites s'avancent vers l'échafaud, Mme Lidoine en tête. Elles chantent le Salve Regina au milieu des murmures impatients de la foule. L'aumônier, vêtu en civil à l'avant de la foule, absout en secret chacune des religieuses à son passage devant lui. Constance, qui ferme la marche, est ravie de voir Blanche sortir de la foule pour rejoindre ses sœurs dans la mort. Une à une, les voix des Carmélites s'éteignent, tranchées par la guillotine. La foule se disperse sans un mot.
Avec l'aimable autorisation d'Opera News

Synopsis

Dialogues des Carmélites

ERSTER AKT
In seiner Bibliothek spricht der Marquis de la Force besorgt mit seinem Sohn, dem Chevalier, über Blanche, seine empfindsame Tochter, die nicht in der Lage ist, ihre Furcht vor dem Leben zu überwinden. Plötzlich erscheint Blanche, verängstigt von einer feindseligen Menschenmenge, die ihre Kutsche auf dem Heimweg umringte. Sie zieht sich zurück, kehrt jedoch schnell wieder, nachdem sie sich vor dem Schatten eines Dieners erschreckt hat, und erklärt ihren Wunsch, ins Kloster zu gehen.
Mehrere Wochen später erscheint Blanche im Karmeliterkloster von Compiègne zu einem Gespräch mit der sterbenskranken Priorin Madame de Croissy. Sanft aber entschieden stellt die Priorin klar, dass das Kloster ein Haus des Gebets ist, kein Refugium, in dem Heldentum gefördert wird: Es werde ihre Schwächen auf die Probe stellen, nicht ihre Stärken.
Während sie im Arbeitsraum des Klosters ihren Aufgaben nachgehen, sprechen Blanche und Constance, eine aufgeweckte Novizin, über den Tod. Constance glaubt, dass sie jung sterben wird, und dass Blanche mit ihr sterben wird. Erzürnt wirft Blanche Constance vor, üblen Gedanken nachzuhängen.
In der Krankenstube liegt die Priorin auf dem Totenbett. Ihr Bemühen, ruhig zu wirken, scheitert nach und nach, die Angst über ihren Zustand überkommt sie: Jahre des Meditierens über den Tod haben die Wirklichkeit nicht weniger erschreckend gemacht. Mère Marie nimmt den Auftrag der Priorin an, die Verantwortung für Blanche zu übernehmen; die Priorin rät zu Bestimmtheit, Urteilsvermögen und Charakterstärke – Qualitäten, die Blanche ihrer Meinung nach fehlen. Als Blanche erscheint, erklärt die Priorin dem Mädchen ihre besondere Sorge um sie als neuestes Ordensmitglied. Als sie sich verabschiedet, bietet sie ihren eigenen Tod an, um die Gefahren abzuwenden, denen Blanche gegenübersteht. Ein Arzt erscheint und geht wieder. Im Fieberwahn spricht die Priorin unruhig über ihre Vision, die Entweihung ihres Klosters. In einem letzten Versuch, ihre Angst vor dem Tod zu beichten, fällt sie leblos zurück. Blanche kniet schluchzend nieder.
In der Kapelle, in der die Priorin aufgebahrt ist, stimmen Blanche und Constance ein Requiem an. Als Constance geht, versucht Blanche zu beten, flieht jedoch voller Angst. Sie wird von Mère Marie aufgehalten, die sie sanft tadelt, aber auch tröstet.
Constance erklärt Blanche, dass die Priorin den Tod eines anderen Menschen starb, dass ihr Tod zu hässlich und schwer für sie gewesen sei. Jemand anders, sagt sie, werde von der Leichtigkeit des eigenen Todes überrascht sein.
Im Kapitelsaal geht die Zeremonie, bei der die Nonnen der neuen Priorin Gehorsam geloben, langsam zu Ende. Die neue Priorin, Madame Lidoine, spricht zu den Schwestern: Sie rät zu Geduld und Bescheidenheit und warnt vor der Versuchung eines leichten Märtyrertums. Mère Marie leitet das Gebet.
ZWEITER AKT
Der Chevalier besucht Blanche vor seiner Flucht ins Ausland und bittet sie, zu ihrem Vater zurückzukehren, der jetzt allein ist. Schroff lehnt Blanche ab: Ihre höchste Pflicht sei die Treue zum Kloster, das ihr Leben verändert habe. Später bedauert Blanche ihren Gefühlsausbruch, doch Mère Marie versichert ihr, dass das Motiv, das hinter ihrem Stolz steht, ihr Stärke geben wird.
Herbst 1792. Der Kaplan, dem die Revolutionäre die Ausübung seiner geistlichen Pflichten verboten haben, liest in der Sakristei ein letzte Mal die Messe: Die Schwestern singen ein Ave Verum Corpus. Madame Lidoine bemerkt, wenn Mangel an Priestern herrsche, gebe es stets Märtyrer im Überfluss. Daraufhin schlägt Mère Marie vor, die Karmeliterinnen könnten ihr eigenes Leben opfern. Doch Madame Lidoine erwidert, Märtyrer würden allein von Gott bestimmt. Eine wütende revolutionäre Menschenmenge stürmt das Kloster und ein Kommissar verliest ein Dekret, das die Räumung des Klosters und die Auflösung des Ordens befiehlt. Verängstigt vom Geschrei der Menge lässt Blanche ihre Christkindfigur fallen, die zerbricht.
Während die neue Priorin sich in Paris aufhält, schlägt Mère Marie erneut vor, dass die Karmeliterinnen Märtyrertum geloben sollten. Eine geheime Abstimmung ergibt eine Gegenstimme. Obwohl die Schwestern Blanche in Verdacht haben, gesteht Constance, revidiert ihre Stimme um und legt gemeinsam mit Blanche das Gelübde ab; anschließend läuft Blanche fort.
Blanche arbeitet als Bedienstete in der zerstörten Bibliothek des Marquis und wird dort von Mère Marie in Zivilkleidung aufgesucht. Die ältere Frau drängt Blanche zur Rückkehr, doch Blanche beharrt darauf, dort zu bleiben, wo sie sicherer ist. Sie verrät, dass ihr Vater enthauptet worden ist.
In einer Straße nahe der Bastille erfährt Blanche von einer alten Frau aus Compiègne, dass die Nonnen verhaftet worden sind.
Bei Tagesanbruch wird im Gefängnis die Todesstrafe gegen die Nonnen verlesen. Die Priorin nimmt den Schwestern ein letztes Gehorsamsgelübde ab. Auch wenn die anderen lachen: Constance hat geträumt, dass Blanche zurückkehren wird.
Bei einem Treffen mit dem Kaplan erfährt Mère Marie vom Urteil gegen ihre Schwestern: Sie sollen sofort sterben. Mère Marie ist verzweifelt, dass sie nicht bei ihnen ist.
Auf der Place de la Révolution gehen die Karmeliterinnen auf das Schafott zu, angeführt von Madame Lidoine; sie singen das Salve Regina, die schaulustige Menge murmelt. Der Kaplan steht in Zivilkleidung ganz vorn und erteilt jeder Nonne beim Vorbeigehen heimlich die Absolution. Constance, die letzte in der Reihe, strahlt, als sie sieht, dass Blanche sich aus der Menschenmenge löst, um sich ihren Schwestern im Tode anzuschließen. Eine nach der anderen verstummen die Stimmen der Karmeliterinnen mit dem Fall der Guillotine. Die Menge löst sich wortlos auf.

Mit freundlicher Genehmigung von Opera News

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Dialogues des Carmélites

ATTO I
Nella sua biblioteca, il marchese de la Force e il cavaliere suo figlio parlano delle preoccupazioni per la figlia Blanche, impressionabile ed incapace di superare la paura di vivere. La fanciulla appare improvvisamente, terrorizzata dalla folla ostile che ha circondato la sua carrozza mentre faceva ritorno a casa. Blanche si ritira, ma poco dopo riappare, impaurita dall’ombra di un servitore e annuncia la sua decisione di diventare suora.
Alcune settimane dopo, presso il Convento delle Carmelitane di Compiègne, Blanche si presenta a colloquio con la priora, Madame de Croissy, debilitata a causa di un male incurabile. Garbatamente, ma con fermezza, la priora puntualizza a Blanche che il convento è una casa di preghiera, non un rifugio per facili eroismi, che metterà alla prova le sue debolezze, non i suoi punti di forza.
Affaccendate nella dispensa del convento, Blanche e Constance, una vivace novizia, parlano della morte. Constance crede che morirà giovane e Blanche con lei. Blanche, adirata, la accusa di avere pensieri malvagi.
In infermeria, la priora giace sul letto di morte. Si sforza di apparire serena, ma lentamente cede, sopraffatta dalla paura per le sue condizioni. Gli anni di meditazione sulla morte non hanno cancellato il timore della realtà. La priora affida Blanche alle cure di Madre Marie, raccomandando fermezza, giudizio e carattere, qualità che, a suo parere, Blanche non possiede. Quando arriva Blanche, la priora confida alla ragazza la sua particolare preoccupazione per lei, in quanto nuova arrivata nell’ordine. Pronunciando il suo addio, offre la propria morte per scongiurare i pericoli a cui è esposta Blanche. Un medico va e viene. La priora inizia a delirare e profetizza la dissacrazione del convento. In un ultimo tentativo di confessare la sua paura della morte, cade, priva di vita. Blanche si inginocchia, singhiozzando.
Nella cappella, ove la priora giace solennemente, Blanche e Constance intonano un requiem. Quando Constance se ne va, Blanche tenta di pregare, ma fugge in preda alla paura. Viene fermata da Madre Marie, che delicatamente la rimprovera, ma la rassicura.
Constance spiega a Blanche che la morte della priora è stata la morte di qualcun altro, che la sua morte era troppo orribile e dura per lei. Qualcun altro, dice, si sorprenderà di scoprire che la morte è tanto semplice.
Nella sala capitolare, sta per concludersi la cerimonia di giuramento di obbedienza alla nuova priora. La designata, Madame Lidoine si rivolge alle consorelle, raccomandando pazienza e umiltà, ammonendo sulla tentazioni di un facile martirio. Madre Marie conduce la preghiera.
ATTO II
Prima di fuggire all’estero, il cavaliere fa visita a Blanche, chiedendole di tornare e stare vicino al padre che è ora solo. Blanche rifiuta bruscamente, spiegando che il suo primo dovere è nei confronti del convento che ha cambiato la sua vita. Più tardi, Blanche si rammarica per lo sfogo, ma Madre Marie la rassicura che le ragioni sottese al suo orgoglio le daranno la forza.
Autunno 1972. Il cappellano, bandito dai suoi doveri ecclesiastici dai rivoluzionari, dice un’ultima messa nella sacrestia e le sorelle cantano un Ave Verum Corpus. Madame Lidoine osserva che quando vi è scarsità di preti, vi è abbondanza di martiri, al che Madre Marie suggerisce che le Carmelitane offrano la propria vita. Madame Lidoine, però, risponde che è solo la volontà di Dio a scegliere i martiri. Una folla di rivoluzionari inferociti fa irruzione nel convento e un commissario del popolo legge un decreto, evacuando e dissolvendo l’ordine. Scossa dalle urla della folla, Blanche cade, rompendo la sua statuina del Cristo bambino.
In assenza della priora che si trova a Parigi, Madre Marie ancora una volta suggerisce alle Carmelitane il voto di martirio. Uno scrutinio segreto rivela un dissenso. Sebbene le sorelle sospettino di Blanche, Constance confessa e cambia il suo voto, prestando giuramento con Blanche, che poi fugge.
Mentre lavora come servitrice nella biblioteca distrutta del marchese, Blanche è raggiunta da Madre Marie in abiti civili. L’anziana donna la esorta a rientrare nell’ordine, ma Blanche preferisce rimanere dove sarà più al sicuro, rivelando che il padre è stato ghigliottinato.
In una via nei pressi della Bastiglia, Blanche apprende da un’anziana signora di Compiègne che le consorelle sono state arrestate.
All’alba, in prigione, viene letta la sentenza di morte delle suore. La priora fa pronunciare un’ultima promessa di obbedienza. Tra lo scherno delle altre, Constance ha sognato il ritorno di Blanche.
In un incontro con il cappellano, Madre Marie apprende dell’imminente condanna a morte delle sue consorelle. Si dispera per non essere con loro.
A Place de la Révolution le Carmelitane avanzano verso il patibolo, guidate da Madame Lidoine e cantando il Salve Regina tra il mormorio della folla impaziente. Il cappellano, in abiti civili e in prima fila tra la folla, dà segretamente l’assoluzione alle suore, che gli sfilano davanti una ad una. Constance, ultima della fila, esulta nel vedere Blanche aprirsi un varco tra la folla per unirsi alla consorelle nella morte. Una ad una, le voci delle carmelitane vengono spezzate dai colpi della ghigliottina. La folla si disperde silenziosamente.
Per gentile concessione di Opera News

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Dialogues des Carmélites

1º ato
Em sua biblioteca, o marquês de la Force conversa preocupado com o seu filho, o cavaleiro, sobre Blanche, a sua filha sensível, que é incapaz de superar o medo de viver. Subitamente, ela surge, assustada com as multidões hostis que rodeavam a sua carruagem no caminho para casa. Depois de se recolher, Blanche volta, tendo sido aterrorizada pela sombra de um criado, e anuncia a sua vontade de se tornar uma freira.
Várias semanas mais tarde, Blanche vai até o convento das carmelitas, em Compiègne, participar de uma entrevista com a prioresa, madame de Croissy, uma mulher debilitada por uma doença fatal. Com suavidade mas também com firmeza, a prioresa esclarece a Blanche que o convento é uma casa de oração, e não um refúgio no qual se facilita o heroísmo: ele testará as suas fraquezas, e não a sua resistência.
Enquanto executam suas tarefas na oficina do convento, Blanche e Constance, uma noviça jovial, discutem a morte. Constance acredita que morrerá jovem e que Blanche morrerá com ela. Irritada, Blanche acusa Constance de ter pensamentos funestos.
Na enfermaria, a prioresa jaz no seu leito de morte. Lentamente, sua luta para aparentar calma se esgota à medida que a ansiedade quanto ao seu estado a domina: anos de reflexões sobre a morte não tornaram a realidade menos assustadora. Madre Marie aceita assumir da prioresa a responsabilidade por Blanche. Madre Marie lhe recomenda firmeza, discernimento e caráter -- qualidades que, segundo a prioresa, Blanche não tem. Quando Blanche chega, a prioresa lhe informa sobre a sua preocupação especial por ela, como mais novo membro da ordem. Despedindo-se, ela oferece a sua própria morte, para evitar os perigos a serem enfrentados por Blanche. Um médico chega e parte em seguida. A prioresa passa a ter delírios, narrando intermitentemente uma visão do convento sendo profanado. Numa última tentativa de confessar o seu medo da morte, ela cai para trás sem vida. Blanche se ajoelha, soluçante.
Na capela, onde o corpo da prioresa jaz em câmara ardente, Blanche e Constance entoam um Réquiem. Quando Constance parte, Blanche tenta orar, mas foge, amedrontada. Ela é detida por Madre Marie, que a censura suavemente, mas a tranquiliza.
Constance explica a Blanche que a prioresa morreu a morte de outra pessoa, que a sua morte foi demasiado ofensiva e difícil para ela. Outra pessoa, conta ela, se surpreenderá ao descobrir que é tão fácil lidar com a morte.
Na sala de assembleia, a cerimônia de obediência à nova prioresa está terminando. A madre nomeada, madame Lidoine, se dirige às irmãs, aconselhando paciência e humildade, e advertindo quanto à tentação do martírio complacente. Madre Marie lidera as orações.
2º ato
O cavaleiro visita Blanche antes de escapar para o exterior e pede que ela volte e apoie o pai, que agora está sozinho. Blanche se recusa bruscamente, explicando que a sua mais elevada obrigação é com o convento que mudou a sua vida. Mais tarde, Blanche se arrepende do seu arroubo, mas Madre Marie a tranquiliza, dizendo que o motivo por trás do seu orgulho lhe dará forças.
Outono de 1792. O capelão, impedido pelos revolucionários de cumprir as suas obrigações clericais, reza uma última missa na sacristia: as irmãs cantam Ave Verum Corpus. Madame Lidoine observa que quando há escassez de padres, há uma abundância de mártires, ao qual Madre Marie sugere às carmelitas que sacrifiquem as suas próprias vidas. Porém, madame Lidoine responde que os mártires são escolhidos apenas pela vontade de Deus. Uma irada multidão revolucionária adentra violentamente o convento e um comissário lê um decreto que expulsa e dissolve a ordem religiosa. Perturbada pelos gritos da multidão, Blanche deixa cair a estatueta do menino Jesus, que se quebra.
Enquanto a nova prioresa está ausente em Paris, Madre Marie novamente sugere às carmelitas que façam um voto de martírio. A votação secreta revela que há uma freira dissidente. Embora as irmãs suspeitem de Blanche, Constance confessa e anula a votação, fazendo o juramento junto com Blanche, que então foge.
Trabalhando como criada na biblioteca devastada do marquês, Blanche é procurada pela Madre Marie, vestindo trajes à paisana. A mulher mais velha insiste para que Blanche retorne à ordem, mas esta insiste em permanecer onde terá mais segurança, revelando que o seu pai foi degolado pela guilhotina.
Numa rua próxima à Bastilha, Blanche ouve de uma velha senhora de Compiègne que as freiras foram presas.
Ao amanhecer na prisão, lê-se a sentença de morte das freiras. A prioresa as submete a um último voto de obediência. Embora as outras riam, Constance sonhou que Blanche retornaria.
Ao encontrar o capelão, Madre Marie fica sabendo da condenação das irmãs: elas morrerão imediatamente. Ela se desespera por não poder estar com elas.
Na Praça da Revolução, as carmelitas avançam até o cadafalso, lideradas por madame Lidoine, e cantando Salve Regina enquanto uma multidão ansiosa murmura. Em frente à multidão, o capelão, em trajes à paisana, secretamente absolve cada freira, à medida que elas vão passando. Constance, a última da fila, fica eufórica ao ver Blanche surgir da turba para se juntar às irmãs na morte. Uma a uma, a voz das carmelitas é interrompida pelo golpe da guilhotina. Muda, a multidão se dispersa.
Cortesia de Opera News


Synopsis

Dialogues des Carmélites

Первый акт
Маркиз де ля Форс в библиотеке. Он взволнованно говорит со своим сыном Шевалье о Бланш — впечатлительной дочери, которая не в силах преодолеть страх перед жизнью. Внезапно появляется Бланш. Он напугана недружелюбной толпой, которая окружила ее карету по дороге домой. Бланш уходит спать, но вскоре возвращается в ужасе — теперь ее напугала тень служанки. Бланш объявляет о своем желании уйти в монастырь.
Через несколько недель в монастыре кармелиток в Компьене Бланш беседует с тяжело больной настоятельницей, мадам де Круасси. Мягко, но решительно настоятельница объясняет Бланш, что монастырь — это молитвенный дом, а не убежище для героев. В монастыре испытанию подвергнутся ее слабости, а не сильные стороны характера.
Бланш и Констанс, молодая, полная жизни послушница, делают порученную им работу и обсуждают смерть. Констанс верит, что умрет молодой, и что Бланш умрет вместе с ней. Бланш гневно упрекает Констанс в недобрых помыслах.
Настоятельница на смертном одре в монастырском лазарете. Ее усилия казаться спокойной медленно уступают место страху: годы раздумий о смерти не сделали настоящую смерть менее пугающей. Мать Мария принимает у настоятельницы покровительство над Бланш. Настоятельница советует Марии воспитывать в Бланш твердость, рассудительность и силу характера. По мнению настоятельницы, Бланш этими качествами не владеет. Когда появляется Бланш, настоятельница говорит девушке, что особо волнуется о ней, ведь Бланш — самая молодая монахиня в их ордене. Прощаясь, настоятельница выражает надежду, что ее смерть отведет грозящие Бланш опасности. Приходит и уходит доктор. Настоятельница начинает бредить, ее преследуют видения об осквернении монастыря. В последней попытке исповедаться о своем страхе смерти настоятельница падает на постель и умирает. Бланш в рыданиях встает на колени.
В часовне, где в гробу лежит тело настоятельницы, Бланш и Констанс поют реквием. Когда Констанс уходит, Бланш пытается помолиться, но страх заставляет ее убежать. Ее останавливает мать Мария, которая мягко корит и успокаивает Бланш.
Констанс объясняет Бланш, что настоятельница приняла смерть другого человека, и эта смерть была слишком страшной и тяжелой. Она говорит, что кто-то другой найдет свою смерть очень легкой.
В общем зале монастыря завершается церемония повиновения новой настоятельнице. Новая настоятельница, мадам Лидуан, обращается к сестрам с призывом к терпению и смирению. Она предупреждает их о соблазне легкого мученичества. Мать Мария начинает молитву.
Второй акт
Шевалье, брат Бланш навещает ее в монастыре перед тем, как укрыться за границей. Он просит Бланш вернуться и остаться вместе с отцом, который оказался в одиночестве. Бланш отказывается в резкой форме, говорит, что ее первостепенный долг состоит в служении монастырю, который изменил ее жизнь. Позже Бланш сожалеет о своей несдержанности, но мать Мария уверяет ее, что причина, стоящая за гордыней придаст ей сил.
Осень 1792 года. Священник, которому революционеры запретили исполнять свои обязанности, служит последнюю мессу в ризнице. Сестры поют Ave Verum Corpus. Мадам Лидуан замечает, что когда не хватает священников, то нет недостатка в мучениках. Тогда мать Мария предлагает кармелиткам положить на алтарь свои собственные жизни. Но мадам Лидуан отвечает, что мучениками становятся только по воле Господа. Разъяренная революционная толпа врывается в монастырь. Комиссар зачитывает декрет об изгнании и роспуске монашеского ордена. Потрясенная криками толпы, Бланш роняет и разбивает свою статуэтку младенца Христа.
Пока новая настоятельница находится в отъезде в Париже, мать Мария снова предлагает кармелиткам принять обет мученичества. Тайное голосование выявляет одну несогласную. Сестры подозревают, что это Бланш, но Констанс признается, что это была она. Констанс меняет свой голос и принимает обет вместе с Бланш. После этого Бланш убегает.
Бланш работает служанкой в разрушенной библиотеке маркиза. Там ее находит мать Мария, одетая в обычное платье. Мать Мария старается убедить Бланш вернуться в орден, но Бланш настаивает, что здесь ей будет безопаснее. Бланш рассказывает матери Марии, что ее отца казнили на гильотине.
На улице рядом с Бастилией, старая женщина из Компьена говорит Бланш, что ее сестры-монахини арестованы.
Рассвет в тюрьме. Монахиням зачитывают их смертный приговор. Настоятельница заставляет их последний раз поклясться в повиновении. Несмотря на насмешки других, Констанс убеждена в возвращении Бланш, потому что ей это приснилось.
Мать Мария встречает священника и узнает о приговоре, вынесенном ее сестрам. Они будут казнены немедленно. Мать Мария в отчаянии, потому что не может встать рядом с приговоренными монахинями.
На площади Революции кармелитки во главе с мадам Лидуан следуют к эшафоту. Под ропот нетерпеливой толпы они поют Salve Regina. Впереди толпы стоит священник. На нем обычная одежда. Он тайно отпускает грехи проходящим мимо монахиням. Последней идет Констанс. Внезапно ее глаза загораются: она увидела, что из толпы вышла Бланш и присоединилась к смертному шествию своих сестер. Голоса монахинь обрываются один за другим под лезвием гильотины. Толпа молча расходится.
Предоставлено изданием Opera News

Synopsis

Dialogues des Carmélites

Dialogues des Carmélites
カルメル派修道女の対話
作曲:フランシス・プーランク
原作:ジョルジュ・ベルナノスの戯曲
台本:フランシス・プーランク
初演:1957年1月26日、ミラノ、スカラ座

第1幕
1789年4月のパリ。革命の予兆はフランス全土を揺るがし始めていた。ドゥ・ラ・フォルス侯爵と息子の騎士が、当家の娘ブランシュの帰宅が遅れていることを心配している。人一倍、臆病者なのに、乗っていた馬車が群衆に取り囲まれたらしいのだ。帰宅したブランシュは、たいしたことはなかったように振舞う。しかし部屋を出る時に使用人の影を見ただけで激しく怯えたため、本当は不安であったことがわかる。動揺したブランシュは部屋に戻って、修道院に入る決意をしたと父親に告げる。

それから数週間後、ブランシュがコンピエーニュにあるカルメル派修道院で、修道院長のマダム・ドゥ・クロワシーの面接を受けている。高齢で病弱な院長は、修道院は祈りの家であって避難所ではないと諭すが、新たな人生に取り組みたいというブランシュの決意に心を動かされる。

ブランシュは、若いシスターのコンスタンスと死の恐怖について語り合う。コンスタンスは死ぬことはもう恐くないと言う。ブランシュはその率直でおおらかな性格がうらやましい。コンスタンスが、私たちはふたりとも若いうちに同じ日に死ぬことになる、と言うので、ブランシュはショックを受ける。

臨終の床にあるクロワシー院長は、落ち着いて死を迎えているように見せようとする。院長はブランシュに神の加護があるようにと祈り、誠実な修道女長のマリーに、最年少の彼女の面倒をみてくれるよう頼む。死への恐怖を告白してから、院長は息を引き取る。

第2幕
その晩、コンスタンスとブランシュは、礼拝堂に安置された修道院長の棺の前で寝ずの番をつとめる。ブランシュが恐くて逃げ出しそうになったところに、マリー修道女長が現れる。彼女は、ブランシュが心底、恐怖を感じていることに気づいてなだめる。

コンスタンスは、マリー修道女長が新しい修道院長になってくれることを望んでいる。そしてブランシュにこう語った。クロワシー修道院長のように信心深い方が、なぜ死に際にあれほど苦しんだのだろうか。もしかしたら人は、他の人の代わりに死ぬのかもしれない。それなら逆に、死が恐くないことに気づいて驚く人もいるだろう、と。

新しい修道院長に就任したのは、マダム・リドワンヌだった。彼女は会議室に全員を集め、忍耐と謙虚さを説いた。来客が告げられた。ブランシュの兄だった。彼はこれからフランスを去るところなので、ブランシュも修道院を出て父親のもとへ戻るよう説得する。しかし彼女は、自分には仲間のシスターたちに対する責任があると答える。

礼拝が禁止されたため、礼拝堂付きの神父が聖具室で最後のミサをおこう。修道女たちはフランス全土を覆いつくす恐怖について語り合う。マリー修道女長が、自己犠牲こそ私たちの宿命ではないだろうか、と問いかける。リドワンヌ修道院長は、殉教は自分たちの意志で選ぶ道ではなく、神が決めることだと諭す。扉をノックする音と、怒れる群衆の声が聞こえる。ふたりの警官が入って来て、修道院から立ち退くよう言い渡す。片方の警官がマリー修道女長に向かって、安全に移動できるよう尽力する、と穏やかにつけ加えた。シスターの一人が、ブランシュに幼少時のキリストの小像をくれた。しかし革命を求める叫び声が外から聞こえると、ブランシュは動揺してその像を取り落とし、壊してしまう。不吉な出来事に、彼女はますます怯える。

第3幕
修道院長の不在中、破壊された礼拝堂の中で、マリー修道女長が無記名投票によって殉教するかどうか決めようと提案する。一人でも反対者がいれば無効にするという提案の中、ブランシュはその様子から反対票を投じるだろうと誰もが思う。しかし唯一の反対票を投じたのはコンスタンスだった。彼女は考えを変えて賛成に回り、皆で殉教の宣誓をおこなう。ブランシュは生きるのも死ぬのも恐ろしくなり、その場から逃げ去る。シスターたちは修道院から連行される。

ブランシュはかつてのわが家で女中として働いている。屋敷内は無残に略奪され、父もすでに断頭台の露と消えていた。シスターたちのもとへ連れ戻すためにブランシュを探していたマリー修道女長は、この家で彼女を見つける。通りに出たブランシュは、シスターたちが逮捕されたことを知る。

コンシェルジュリーの監獄では、修道院長のリドワンヌがシスターたちの殉教の誓いに加わる。コンスタンスは、ブランシュが戻って来る夢を見たと語る。獄吏がやって来て死刑が宣告されたことを知らせる。リドワンヌ院長はシスターたちに神の加護があるよう祈る。マリー修道女長は、神父からシスターたちに死刑が宣告されたことを聞くと、自分も運命を共にしようとする。しかし神父は、殉教するか否かを決めるのは、神であることを思い出させる。

革命広場には見物人が集まっている。カルメル派修道女たちは、リドワンヌ修道院長を先頭に、「サルヴェ・レジーナ」を歌いながら断頭台に向かって行進する。ギロチンの刃が落ちるたびに、ひとり、またひとり、歌声が消えていく。最後はコンスタンスだった。断頭台に登った彼女は、自分の歌を引き継いで歌いながら、群衆の中から歩み出て来るブランシュの姿をみとめた。そしてブランシュもコンスタンスに続いて断頭台の露と消えた。